En primer lugar, tengo que decir que, por
iniciativa propia, este libro nunca lo hubiese leído. Sin embargo, después de
haberlo leído, tengo que reconocer que me ha gustado. Es una obra de teatro
escrita por Federico García Lorca que refleja la sociedad tradicional española
de principios del siglo XX, donde la mujer jugaba un papel secundario y la
religión se vivía con un gran fanatismo. La obra trata sobre la vida de
Bernarda Alba, una estricta viuda que vivía con sus cinco hijas (Angustias, Magdalena, Amelia,
Martirio y Adela) y sus criadas. Es considerada por unos críticos como una
tragedia y por otros como un drama.
Con respecto a la obra, al principio me costó
un poco empezar, pero en seguida me enganchó. Como aspectos positivos tengo que
destacar su dinamismo; es entretenida y a pesar de reflejar una sociedad
arcaica, la historia resulta amena. Otro punto a favor es la caracterización de
los personajes; si Lorca pretende que un personaje caiga mal, se esmera meticulosamente
para que caiga mal al lector. Por otro lado, me fascina la habilidad de Lorca
en el uso de simbolismos, muy común en la Generación del 27. El verde, por
ejemplo, significa la rebeldía, especialmente en Adela; el blanco lo utiliza
para representar lo positivo, y el negro, para referirse a la muerte y al
fanatismo religioso. Personalmente me gusta que Lorca utilice el agua del río
para representar la libertad.
Con respecto a los personajes, son
estereotipos que representan una figura pero con sus historias y sentimientos.
Cada nombre hace referencia al carácter de dicha persona, por ejemplo, Martirio
significa atormentada o Adela naturaleza noble. El personaje con el que más
empatizo es con Adela, ya que no le importa lo que piense la gente y se guía
por su corazón. También me gusta el carácter de La Poncia; es espabilada, se da
cuenta de todo lo que ocurre en la casa, no le tiene miedo a Bernarda y va
siempre con la verdad por delante. El resto de personajes se guían por la
envidia, el odio, las apariencias y el dinero, aspectos que me provocan
rechazo.
Para terminar, he de decir que hay una cosa
que cambiaría en la obra. Me gustaría que el personaje de Bernarda Alba saliese
con menos frecuencia, ya que su carácter me saca de quicio. Es autoritaria y
controladora y se guía por las apariencias; todo lo que personalmente repugno.
Gorka Etxebarria 2º Bachiller B